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Ha pasado bastante tiempo desde que, escuchando un episodio del podcast de Modern Soccer Coach, descubrí el concepto del «relacionismo». Una forma diferente de entender el fútbol que, con el paso del tiempo, ha ido ganando protagonismo dentro del debate táctico gracias al impacto que tuvo el Fluminense de Fernando Diniz.
Aunque hoy es un término cada vez más conocido, todavía existe cierta confusión sobre qué significa realmente y cuáles son los principios que definen esta corriente táctica. En este artículo repasamos algunas de sus ideas fundamentales y cómo varios entrenadores han incorporado parte de estos conceptos en sus propios modelos de juego.
¿Qué es el relacionismo?
El relacionismo es una corriente táctica que prioriza las relaciones dinámicas entre los jugadores por encima de la ocupación rígida del espacio. La organización colectiva nace de las conexiones entre compañeros y no únicamente de la posición que ocupa cada futbolista sobre el terreno de juego.

Muchas de sus ideas tienen raíces en el fútbol brasileño y fue Fernando Diniz quien consiguió llevarlas al máximo nivel con el Fluminense campeón de la Copa Libertadores 2023. Su equipo convirtió el relacionismo en un modelo reconocible para aficionados y analistas de todo el mundo.

Mientras gran parte del fútbol europeo buscaba generar ventajas mediante una ocupación racional del espacio, el Fluminense proponía una solución diferente. Su idea consistía en acumular jugadores alrededor del balón para multiplicar las líneas de pase y generar ventajas desde la proximidad entre compañeros.
La acumulación de jugadores no solo permitía crear superioridades numéricas cerca del balón. También servía para desviar la atención del rival hacia esa zona del campo y liberar el verdadero foco de peligro. Como consecuencia, aparecían situaciones de uno contra uno en el lado débil o espacios sin oposición que podían ser aprovechados posteriormente.
Otra de las características del modelo era la cantidad de soluciones que encontraba constantemente el poseedor del balón. El jugador disponía siempre de múltiples opciones de pase a corta distancia, incluso frente a presiones muy exigentes. Esto reducía el riesgo durante la circulación, mientras que las pérdidas aparecían con mayor frecuencia cuando el equipo no conseguía respetar este principio.
Para poder acumular jugadores alrededor del balón era imprescindible conceder libertad en ataque. Los futbolistas podían ocupar zonas alejadas de su posición inicial siempre que la jugada lo requiriese, convirtiendo la lectura e interpretación del jugador en una herramienta táctica fundamental dentro del modelo.
Sin embargo, esa aparente libertad de movimientos no significaba desorden. Cada cambio de posición perseguía un objetivo concreto: crear una nueva línea de pase, mejorar la relación con el poseedor del balón o generar una superioridad local que facilitara el desarrollo de la jugada.
Desde 2023, varios entrenadores han incorporado algunos de estos principios sin reproducir exactamente el modelo de Fernando Diniz. No hablamos de equipos completamente relacionistas, sino de equipos influenciados por determinadas ideas de esta corriente táctica.

Uno de los ejemplos más interesantes es el Malmö dirigido por Henrik Rydström durante 2023. Su equipo destacaba por las asociaciones en corto, la acumulación de jugadores alrededor del balón y la constante aparición de apoyos para facilitar la progresión.
La selección argentina de Lionel Scaloni también utilizó durante el último Mundial algunos comportamientos propios del relacionismo. En diferentes situaciones acumuló jugadores en un mismo sector del campo para atraer al rival y generar altas densidades en espacios reducidos.
Luis Enrique representa otro ejemplo de adaptación de estos conceptos. El técnico español incorpora la libertad de movimiento en ataque propia del relacionismo, pero la integra dentro de un modelo que mantiene varios principios del juego de posición.
En esta secuencia puede apreciarse esa combinación de conceptos. Mientras algunos futbolistas continúan ocupando determinadas zonas para conservar la estructura del equipo, otros disfrutan de libertad de movimiento para interpretar la jugada y participar activamente en ella.
Un ejemplo dentro del fútbol español es el Racing de Santander de José Alberto, recién ascendido a LaLiga. Su equipo comparte varios de los principios observados en los casos anteriores, incorporando comportamientos similares dentro de su propio modelo de juego.
Conclusión
El relacionismo ofrece una forma diferente de entender la organización colectiva. Más que un sistema o una estructura fija, propone construir el juego a partir de las relaciones que establecen los futbolistas entre sí.
Se trata de un estilo basado en una identidad cultural que busca dar orden al caos sin perder su esencia. Precisamente por ello, resulta especialmente interesante seguir estudiando cómo muchos entrenadores han comenzado a incorporar algunos de sus principios dentro de modelos de juego muy diferentes.
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