Pese a estar sometido durante gran parte del encuentro, el Levante UD cometió pocos errores defensivos, pero los pagó muy caros. La poca claridad y determinación en el área rival tampoco ayudaron a un equipo que únicamente consiguió acelerar el ritmo de juego durante los primeros y los últimos quince minutos del partido.
A continuación, repasamos los aspectos tácticos más interesantes del encuentro.
Continuidad en la fase de inicio de Anoeta
Luís Castro dio continuidad al comportamiento en fase de inicio que ya había desplegado en Anoeta. El Levante partió de un 1-4-3-3, aunque con una estructura dinámica que podía transformarse en un 1-3-4-3.
Olasa se situaba entre los centrales para formar una línea de tres, desde la que el equipo buscaba construir una salida en 3-4 y generar superioridad frente al 2-4 del Atlético de Madrid. A partir de esta disposición, los laterales ganaban profundidad mientras que los extremos tendían a ocupar posiciones interiores.
Dani Requena, una pieza relevante en la progresión
La figura de Dani Requena volvió a tener un papel importante en esta fase del juego. Su ubicación a la espalda de la primera línea de presión le permitía ofrecer líneas de pase y convertirse en una alternativa para superar la presión rival.
Además, sus conducciones y posteriores aperturas hacia los carriles laterales ayudaban al equipo a progresar y encontrar espacios para continuar la jugada.
Un carril izquierdo condicionado por las ausencias
El carril izquierdo del Levante echó mucho de menos a Manu Sánchez. Su ausencia dejó a Thiago Fernández en una situación de mayor aislamiento, obligándole a resolver individualmente la mayoría de las acciones.
El extremo tuvo que asumir una responsabilidad importante en la generación de peligro, pero encontró menos apoyos y conexiones de los habituales para combinar y progresar por ese sector.
Toljan antes que Nacho para ganar profundidad
Luís Castro optó por Toljan por delante de Nacho con la intención de aportar más profundidad y capacidad de resolución ofensiva a las acciones de ataque por ese carril.
La elección buscaba ofrecer una alternativa diferente en el sector izquierdo, especialmente a la hora de acompañar las acciones de Thiago Fernández y generar situaciones de llegada.
En los minutos finales, la entrada de Marc Santos, acompañado esta vez por Víctor García, volvió a generar peligro por el carril izquierdo. La combinación de ambos permitió al Levante recuperar profundidad y encontrar situaciones ofensivas en ese sector.
Olasa como tercer central: conducción y desplazamiento
La posición de Olasa como tercer central, situado entre los dos centrales habituales, le permitía conducir con mayor libertad y disponer de más tiempo para realizar desplazamientos en largo.
Los delanteros rivales orientaban su presión tapando las líneas de pase hacia los centrales, pero no impedían de la misma manera la progresión mediante conducción. Esta circunstancia ofrecía a Olasa la posibilidad de avanzar con balón y encontrar mejores condiciones para cambiar la orientación o buscar directamente a los jugadores adelantados.
La estructura defensiva: un 1-4-4-2 en bloque medio
En fase defensiva, el Levante mantuvo la misma idea de las últimas jornadas. El equipo se organizó en un 1-4-4-2, generalmente en bloque medio, aunque en determinados momentos tuvo que defender en una altura más baja.
La principal consigna continuó siendo la prohibición de los pases interiores, tratando de proteger el carril central y orientar la progresión del rival hacia zonas exteriores.
El Atlético intenta atraer la presión
En los primeros compases, el Atlético de Madrid intentó reproducir algunos de los comportamientos que ya le habían funcionado a la Real Sociedad. A través de la posesión, buscaba atraer al Levante para después encontrar desplazamientos a la espalda de la línea defensiva.
La intención era superar la presión granota y aprovechar los espacios que podían aparecer cuando el equipo adelantaba sus líneas.
El Levante retrocede y el Atlético gana terreno
Con el paso de los minutos, el Atlético comenzó a ganar terreno y el Levante tuvo que defender en una altura más baja. Este retroceso permitió al conjunto visitante acumular posesiones más largas en las proximidades del área granota.
El equipo de Luís Castro fue perdiendo capacidad para alejar el juego de su portería y se vio obligado a defender durante periodos cada vez más prolongados.
Los intentos de presión alta
A pesar de esa tendencia, el Levante también intentó dar un paso adelante y presionar en campo rival. Sin embargo, el Atlético supo resolver muy bien estas situaciones, encontrando soluciones para superar la presión y evitar que el equipo granota pudiera recuperar el control del encuentro.
Los recursos ofensivos del Atlético en zona de finalización
El Atlético mostró diferentes recursos para generar peligro en los últimos metros. Combinó los centros laterales con rupturas al espacio y disparos desde fuera del área, utilizando distintas vías para amenazar la portería de Ryan.
Esta variedad de recursos obligó al Levante a mantenerse atento a diferentes tipos de acciones y a defender situaciones con comportamientos muy distintos.
El 0-1: el Atlético encuentra el espacio a la espalda de la defensa
La acción del primer gol comenzó con una conducción de Hancock que terminó arrastrando a Toljan y Mandi hacia el carril lateral. Ese movimiento permitió que Baena recibiera en una posición favorable.
A continuación, Grimaldo rompió al espacio y Baena encontró su desmarque con un pase. Olasagasti consiguió interceptar el envío, pero no ejecutó correctamente la acción y el balón terminó llegando de nuevo a Grimaldo, que finalizó al palo corto para adelantar al Atlético.
El 0-2: una presión alta que deja espacios
El segundo tanto llegó después de una acción de presión alta del Levante que provocó descompensaciones en distintas alturas y carriles.
Baena aprovechó la situación para conducir y encontrar el espacio que aparecía entre Ndukwe y Nacho. Giuliano realizó una ruptura desde el carril lateral y recibió el pase de Baena para superar a Ryan y definir, sentenciando el encuentro.
Lo mejor
Los minutos de Marc Santos, que reafirmaron las buenas sensaciones que ya había dejado en otras apariciones. Su entrada volvió a aportar energía y profundidad por el carril izquierdo, generando situaciones de peligro en los minutos finales.
Lo peor
El equipo vuelve a dejar muchas dudas en distintas facetas del juego y en varias posiciones. No estuvo acertado en fase de finalización, pero la sensación es que los puntos volaron del Ciutat de València con demasiada facilidad.
Pese a que el Levante consiguió resistir durante buena parte del encuentro, la falta de claridad ofensiva y los errores puntuales terminaron castigando en exceso a un equipo que apenas encontró recursos para cambiar el desarrollo del partido.
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