Análisis táctico J10: Real Sociedad 2-1 Levante UD

Se resiste la victoria como visitante para un Levante UD que salió con una mentalidad ofensiva más parecida a la que muestra en los partidos como local, pero que terminó viéndose superado por una Real Sociedad bastante superior. El equipo fue de más a menos durante la segunda parte y el conjunto donostiarra le permitió seguir vivo en el encuentro, pese a haber generado situaciones para hacer más daño.

A continuación, repasamos los aspectos tácticos más interesantes del partido.

La fase de inicio: laterales bajos y apoyo de Ryan

El Levante volvió a modificar su comportamiento en fase de inicio. El equipo partió de un 1-4-3-3, con una salida de balón en la que los laterales se mantenían bajos, formando una estructura de 4-1 más Ryan. Cuando la jugada comenzaba cerca de la portería, el guardameta se situaba entre los centrales, mientras que el pivote permanecía fijado en su posición.

La modificación del minuto 14: Olasagasti entre centrales

En el minuto 14 se produjo un cambio en el comportamiento del equipo. Olasagasti comenzó a situarse entre los centrales en la gran mayoría de las acciones de inicio, formando una línea de tres que permitía a los centrales abrirse y a los laterales ganar altura.

Este movimiento también modificaba la ocupación de los espacios interiores. Los interiores podían pasar a ocupar los espacios que dejaba Olasagasti al retrasar su posición, liberando así los carriles laterales para facilitar la progresión.

Las ventajas de la salida de tres

Esta modificación permitió al Levante generar una situación de 3 contra 2, con los centrales más abiertos y mayores posibilidades de conducir para fijar a los rivales y superar líneas de presión.

La nueva estructura ofrecía alternativas para progresar desde atrás, aprovechando la amplitud de los centrales y los espacios que podían aparecer ante la reorganización defensiva del rival.

Los centros laterales como recurso ofensivo

Una vez más, el Levante intentó hacer daño mediante los centros laterales. El equipo volvió a recurrir a esta vía para generar peligro en campo contrario y encontrar situaciones de finalización.

Transiciones verticales sin eficacia en los últimos metros

Al igual que sucedió el pasado miércoles contra el Athletic Club, el Levante se sintió cómodo atacando con verticalidad en las transiciones. Sin embargo, volvió a mostrar dificultades para resolver correctamente estas acciones, desaprovechando situaciones en las que podía hacer daño al rival.

La estructura defensiva: continuidad del 1-4-4-2

En fase defensiva, el Levante apostó de nuevo por el 1-4-4-2, aunque esta estructura no se trasladó de la misma manera a la fase ofensiva, pese a la entrada de Iván Romero como interior en estos dos últimos partidos.

El equipo volvió a mostrar las características defensivas que venía desarrollando, manteniendo una estructura reconocible sin introducir grandes modificaciones.

La Real Sociedad atrae la presión para atacar los espacios

La Real Sociedad sabía que el Levante presionaba alto y trató de aprovecharlo atrayendo esa presión para encontrar espacios a la espalda de los jugadores granotas. A partir de ahí, el conjunto donostiarra buscaba iniciar transiciones rápidas y verticales, en las que conseguía generar superioridades.

Las facilidades por el carril central

Uno de los aspectos más llamativos fue la facilidad con la que la Real Sociedad encontró espacios por el carril central. Oyarzabal interpretaba bien las situaciones y generaba líneas de pase a la espalda de la línea de centrocampistas del Levante, cuya disposición permitía partir al equipo.

Estas situaciones facilitaron la progresión del conjunto donostiarra y dificultaron la capacidad del Levante para controlar el juego desde su estructura defensiva.

Un intercambio de golpes favorable a la Real Sociedad

El Levante aceptó entrar en un intercambio de golpes mediante transiciones en el que, claramente, iba a tener dificultades para competir. La Real Sociedad supo aprovecharlo y generó mucho daño, aunque el marcador final no reflejara toda la diferencia que se pudo apreciar en este tipo de situaciones.

A la línea defensiva granota le costó mucho tener que recorrer tantos metros hacia atrás. Además, los laterales tuvieron que realizar grandes esfuerzos para llegar a las ayudas después de haber participado en acciones ofensivas en posiciones adelantadas.

El 1-0: la Real Sociedad encuentra el espacio en el carril lateral

En la acción del primer gol, el Levante se encontraba atraído por el balón y muy focalizado en evitar las líneas de pase por el carril central. Oyarzabal abandonó la zona central para llamar la atención de Requena y Thiago Fernández, fijando a ambos jugadores.

Mientras tanto, nadie detectó el desmarque que se producía por el carril lateral. Manu Sánchez tuvo que arrancar desde una posición estática, mientras que su rival ya se encontraba en carrera, lo que le otorgaba una ventaja en la acción.

Héctor Fort aprovechó la situación para poner el centro lateral y Óskarsson se encargó de finalizar la jugada, adelantando a la Real Sociedad.

El 1-1: Thiago Fernández genera la ocasión y Nacho la culmina

El Levante encontró el empate después de que Requena recogiera un rechace y abriera el balón hacia Thiago Fernández. El extremo encaró a su rival, fintó, amagó con disparar y terminó poniendo un centro.

La acción generó dudas entre Remiro y Sergio Gómez, mientras que Nacho confió en llegar al remate y finalizó la jugada para establecer el 1-1.

El 2-1: la Real Sociedad castiga la basculación del Levante

El gol definitivo llegó después de que Sučić recibiera a la espalda de Requena. Desde esa posición, cambió el juego hacia el lado contrario, aprovechando que el Levante se encontraba basculado por el salto de Manu Sánchez.

Guedes condujo y disparó a portería. El rechace cayó a Turrientes, que finalizó cruzado para establecer el 2-1 definitivo.

Lo mejor

Se pudo apreciar un intento de reacción y de cambiar las cosas fuera de casa. El rival y el contexto eran bastante exigentes y, dentro de las limitaciones del equipo, el Levante intentó desarrollar un planteamiento más atrevido durante la primera parte.

La intención de modificar ciertos comportamientos en fase de inicio y de adoptar una mentalidad ofensiva más ambiciosa permitió observar una propuesta diferente a la de otros encuentros como visitante.

Lo peor

El equipo se desmoronó durante la segunda parte. Los cambios aportaron poco o nada y dejaron en evidencia que hay jugadores que, a día de hoy, no están al nivel que exige la competición.

El Levante parece haber encontrado un once titular interesante, pero a costa de disponer de un banquillo con pocas alternativas para cambiar el rumbo de los partidos. Ante un rival como la Real Sociedad, esa falta de recursos terminó siendo un problema añadido cuando el equipo perdió capacidad para competir.

Deja una respuesta

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑