Análisis táctico J2 CA Osasuna 0-0 Levante UD

El Levante consiguió mostrar una versión mejorada en Pamplona, donde vimos a un equipo más sólido defensivamente pero que, de nuevo, se mostró algo espeso con balón. El empate permitió inaugurar el casillero de puntos en un escenario muy marcado por el juego directo.

Estos fueron los aspectos tácticos más interesantes del encuentro.

Una salida de balón diferente

El Levante sorprendió con una salida de balón distinta a la que habíamos visto anteriormente. El equipo se organizó en un 1-3-1-4-2, con Manu Sánchez situándose junto a los centrales y Nacho Pérez adelantando su posición.

Por delante, Brugui cerraba su posición con el objetivo de arrastrar al lateral rival, mientras Dela recibía en el carril derecho.

En esta secuencia podemos observar cómo Oriol, Olasa y Bardeli fijan por dentro. Estos movimientos obligan al extremo rival a tomar una decisión: tapar la conducción o seguir el movimiento del lateral.

Sin embargo, Osasuna no se descomponía y el Levante no terminó de sentirse cómodo ante esta situación, optando en muchas ocasiones por jugar hacia la banda izquierda o buscar directamente el juego directo.

Una alternativa por la banda izquierda

Por el carril izquierdo apareció una alternativa que el Levante tuvo, pero que le costó explotar.

Olasa caía hacia la banda izquierda, permitiendo que Oriol Rey aprovechara el espacio generado por su movimiento. A partir de ahí, aparecía una triangulación con Manu Sánchez que permitía encontrar la salida.

Además, existía la posibilidad de arriesgar con el pase y buscar directamente a Bardeli, saltando dos líneas de presión.

La ocasión más clara

La ocasión más clara del Levante llegó precisamente atacando algunos de los puntos que habíamos señalado en el análisis previo del rival.

La acción nace en una transición ofensiva, continúa con un balón diagonal y termina buscando el ataque al espacio situado a la espalda del lateral.

Una pequeña variación en defensa

En fase defensiva hubo una pequeña variación respecto a lo visto anteriormente.

El Levante se organizó en un 1-4-4-2, con una clara prohibición del pase hacia los pivotes. Con los laterales de Osasuna situados en posiciones altas y los pivotes tapados, el equipo local se veía obligado a recurrir al juego directo o a intentar encontrar espacios en banda, asumiendo un mayor riesgo en el pase.

Solidez ante los centros laterales

Tal y como podíamos esperar, Osasuna basó buena parte de su juego ofensivo en los centros laterales.

El Levante, sin embargo, se mostró bastante sólido en este tipo de situaciones y consiguió resolverlas en la mayoría de ocasiones.

La ocasión más clara de Osasuna

A pesar de la solidez mostrada en los centros laterales, la ocasión más clara de Osasuna llegó tras un rechace de un disparo desde fuera del área.

Mandi consiguió sacar sobre la línea un disparo escorado de Budimir y, posteriormente, Manu Sánchez llegó rápidamente al rechace para evitar que Moi Gómez pudiera empujar el balón.

Un partido marcado por el juego directo

Como ya hemos comentado, el encuentro estuvo muy marcado por el juego directo.

El Levante resolvió bien este tipo de acciones, anticipando los desplazamientos, manteniéndose cerca del receptor y, en otras situaciones, imponiéndose en la disputa aérea.

Osasuna buscó el segundo palo a balón parado

En las acciones a balón parado en contra, Osasuna trató de hacer daño al Levante atacando el segundo palo.

El objetivo de la jugada se situaba en esa zona, mientras otros jugadores realizaban bloqueos sobre el defensor zonal encargado de protegerla. A esto se sumaban centros muy bien ejecutados que aumentaban el peligro de la acción.

Conclusiones

Lo mejor

El Levante volvió a actuar defensivamente como un bloque y consiguió mantener, por primera vez esta temporada, la portería a cero.

Inaugurar el casillero de puntos y mejorar las sensaciones dejadas en la primera jornada ayudará al equipo a afrontar de otra manera el primer partido en casa.

Lo peor

Los primeros compases del encuentro con balón fueron desesperantes. El equipo estuvo poco resolutivo y tuvo muchas dificultades para encontrar soluciones y dar continuidad a sus progresiones.

Todavía queda trabajo para volver a sentir esa sensación de peligro que el equipo consiguió transmitir durante el tramo final de la temporada pasada.

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