La pretemporada es un periodo fundamental para que los equipos comiencen a asimilar conceptos tácticos, acumulen carga competitiva y los entrenadores puedan introducir las primeras ideas de juego antes del inicio oficial de la temporada. Más allá del resultado, estos encuentros permiten identificar patrones, automatismos y comportamientos que pueden marcar el desarrollo del equipo durante el curso.
El amistoso entre el Levante UD y el CD Leganés dejó varios detalles interesantes sobre la propuesta de Luís Castro, tanto en fase ofensiva como defensiva, además de algunas actuaciones individuales que merecen ser destacadas.
Una salida de balón con los mismos automatismos
En fase de inicio de juego apenas se apreciaron cambios respecto a lo visto anteriormente. El equipo continúa apostando por una salida de balón estructurada en un 2-3, buscando generar superioridades desde el primer momento.
El pivote sigue desempeñando un papel fundamental como opción de descarga para el primer receptor, facilitando la progresión de la jugada cuando la presión rival obliga a encontrar una solución cercana.
Al mismo tiempo, los interiores continúan cayendo hacia los carriles laterales para crear superioridad numérica en banda, mientras que los laterales mantienen una posición muy profunda siempre que el equipo consigue avanzar por su carril.
Algunos cambios en la defensa organizada
Donde sí pudieron apreciarse algunos matices fue en la fase defensiva.
El Levante defendió principalmente en un bloque medio con una estructura de 1-4-2-3-1, aunque en determinados contextos esa organización pasaba a convertirse en un 1-4-2-4.
La intención seguía siendo la de impedir los pases interiores y orientar la circulación rival hacia las bandas, un comportamiento que ya formaba parte del plan defensivo en la temporada 2025/2026. Además, el pase atrás del rival servía como activador de la presión, momento en el que el equipo daba un paso adelante para intentar recuperar el balón.
Un detalle repetido en las transiciones defensivas
Hubo un aspecto que llamó especialmente la atención porque se produjo en varias ocasiones.
Tras pérdida, cuando el equipo debía afrontar una transición defensiva, esta se detenía mediante faltas en campo rival sobre jugadores que recibían de espaldas. Resulta difícil saber si se trata de un mecanismo trabajado específicamente o si simplemente fue una circunstancia que se repitió durante el encuentro, pero fue un comportamiento suficientemente frecuente como para resultar llamativo.
El 1-0: presión, conducción y definición de Espí
El primer gol del Levante nace de una presión muy agresiva, en la que el choque del propio Espí sobre el rival termina provocando un error en una acción que, en principio, parecía sencilla para el equipo contrario.
A partir de ahí, la conducción de Espí se ve favorecida por la presencia de Olasa. El central intenta orientar la acción tapándole la pierna menos hábil, lo que obliga al delantero a recortar hacia dentro antes de resolver la jugada con una definición al palo corto para poner el 1-0.
El empate del CD Leganés
El tanto del empate llega tras una sucesión de acciones defensivas mejorables.
En primer lugar, Xavi Grande toma una mala decisión al saltar directamente sobre su marca, dejando libre el espacio interior. Posteriormente, Usedo no consigue anticipar el movimiento del rival y, una vez superado, ya no puede recuperar la posición.
Finalmente, tanto Cala como Nacho presentan una mala perfilación al verse demasiado atraídos por el balón, circunstancia que termina facilitando la acción ofensiva del Leganés.
El gol de Martin Krug
La acción del 2-1 se desarrolla a partir de una situación de estrategia en la que el Levante concentra numerosos jugadores en el primer palo.
El balón supera esa primera zona y cae entre el punto de penalti y el área pequeña. Cala intenta llegar a la acción y Martin Krug se anticipa en la segunda jugada y aprovecha el balón para marcar el gol de la victoria.
Enzo Bardeli deja muy buenas sensaciones
En el apartado individual, uno de los nombres propios del encuentro fue Enzo Bardeli.
El centrocampista francés dio la sensación de estar plenamente familiarizado con el sistema de juego desde el primer momento. Además de mostrar un compromiso defensivo constante, participó con naturalidad en las asociaciones, buscando ofrecer siempre una nueva línea de pase tras desprenderse del balón.
También destacó por su movilidad entre líneas y por aparecer en distintos carriles durante el desarrollo del juego, dejando una impresión muy positiva.
Balance del encuentro
La principal nota positiva del partido fue la oportunidad de ver a numerosos canteranos, que ofrecieron un buen rendimiento y demostraron sentirse cómodos dentro del esquema de Luís Castro.
También resultó interesante comprobar el nivel de los laterales, con perfiles muy similares entre sí, además de ver a Cala actuando como pivote, una posición en la que dejó buenas sensaciones pese a que inicialmente podía imaginarse desempeñando un rol más adelantado.
En el lado menos positivo, el equipo mostró poca presencia dentro del área rival. Aunque el Levante tuvo el control durante muchas fases del encuentro, apenas generó ocasiones claras dentro del área más allá del gol de Espí. En cualquier caso, se trata únicamente de una sensación propia de un partido de pretemporada, por lo que todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas.
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